miércoles, 31 de agosto de 2016

Las Madrinas (Fiesta del Ofertorio)


  La Fiesta  del Ofertorio  es una celebración, ligada al mundo rural, que tiene como  objetivo  realizar ofrendas a la Virgen en agradecimiento por las  cosechas recogidas. En nuestra comarca, esta festividad es conocida  como Fiesta de las Madrinas, y, aunque se trata de una festividad religiosa, su origen hay que buscarlo en la antigüedad, en épocas muy anteriores al  cristianismo.
 
  Desde el comienzo de los tiempos, el hombre siempre ha encomendado su vida a los dioses  haciéndoles  peticiones de todo tipo.  Actualmente, las personas se dirigen a Dios solicitando  dádivas de todas las categorías: salud, un buen novio/a,  una buen/a  suegro/a  -esto, también es  importante -, un buen trabajo, que toque la lotería…pero las peticiones que nuestros antepasados más remotos hacían a sus dioses  eran más simples, todas ellas iban ligadas a la  supervivencia.  En principio, se dirigían a ellos cuando salían de caza  pidiéndoles que ésta les fuera favorable; pasando,  posteriormente, a partir del neolítico, a demandarles también abundantes cosechas.

   En el mundo capitalista, todo es a cambio de algo. Este principio, que nos parece tan actual, ya era conocido por nuestros ancestros  ya que,  para que los dioses  estuviesen satisfechos y se mostrasen  favorables a sus  peticiones,  les hacían ofrendas;   generalmente,  productos de la cosecha. Éste es el motivo de que los ofertorios siempre se hagan tras la recolección, con el doble objetivo de agradecer la cosecha recogida y, a la vez, pedir que la siguiente sea abundante.  
  
   En los inicios del cristianismo, los primeros patriarcas cristianos pusieron gran empeño en suprimir todas las costumbres paganas; pero algunas  tenían  gran  arraigo   entre la gente y, al ser incapaces de eliminarlas, optaron por  cristianizarlas. En el caso de  la  Fiesta del Ofertorio, la reconversión consistió en  que las ofrendas, que hasta entonces iban dirigidas  a los dioses paganos, continuaron haciéndose, cambiando, únicamente,  la divinidad a quien iban dirigidas.   

   La Fiesta del Ofertorio se celebra en muchos lugares de la  provincia de Salamanca, son famosos los ofertorios de los pueblos de la Sierra de Francia como La Alberca, Mogarraz, Miranda del Castañar…; mas  la  Fiesta de las Madrinas,  aunque conserva  muchos elementos comunes con los ofertorios de esos pueblos,  tiene una serie de particularidades que le dan personalidad  propia, haciéndola diferente.

   El ámbito geográfico donde se celebran ”Las Madrinas” se localiza,  fundamentalmente , en la zona noroeste de la provincia, la que corresponde con los pueblos pertenecientes al partido judicial de Vitigudino: Abadengo, Ramajería, Arribes...;  pero  si  pretendiéramos  establecer  unos límites  precisos del área  donde  se desarrolla esta fiesta no lo tendríamos fácil. Hay algunos pueblos, tanto salmantinos, como zamoranos, no pertenecientes a estas comarcas,   que también celebran -quizá sea más correcto decir, celebraban- este festejo.   

  No existe una fecha  determinada para esta festividad; de hecho,  en  cada pueblo conmemoran  la fiesta en días diferentes.  Lo que  sí permanecen invariables son dos hechos: la época del año en la que tiene lugar el festejo: siempre  al final del verano, tras la recolección; y la divinidad a quien está dedicada la fiesta: una virgen.
  Las vírgenes  “más madrineras”  son la del 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), y la Virgen del Rosario (7 de octubre)

  Hasta la segunda mitad del siglo pasado,  la Fiesta de las Madrinas  se celebraba, prácticamente, en la totalidad de los pueblos de nuestra comarca, y, aunque   el ritual discurría de forma similar en todos ellos, existían pequeñas variaciones dependiendo de cada lugar.  
  En Barrueco, esta fiesta  tenía lugar  el día de la Natividad de Virgen -8 de septiembre-  y se desarrollaba de esta forma: Todos los años, varias jóvenes  se ofrecían para ser madrinas en un número que variaba  según las ocasiones. Unas veces había más, y otras menos (llegó a darse el caso, algún  año, en el que hubo una sola madrina)
  Cada una de ellas  era acompañada por una cuartillera;  generalmente,  una hermana  (en otros lugares podían ser cuartilleros). Las madrinas, habitualmente, eran chicas solteras; aunque, en  algunos pueblos, volvían a serlo más adelante, una vez casadas.
  Cada madrina ofrecía una rosca y la cuartillera, llamada así porque portaba en la cabeza una cuartilla de las que se usaban para medir cereales, ofrecía productos de la cosecha que llevaba en el recipiente;  generalmente,  trigo o productos de la huerta: fruta, pimientos, tomates, sandías… (En los pueblos donde el acompañante era un cuartillero, éste no llevaba la cuartilla en la cabeza, como hacían las mujeres, sino en el hombro. El llevar objetos en la cabeza, como cántaros de agua, barreños con ropa, o estas cuartillas, era una especialidad femenina).
Cuartilla
   Las roscas podían ser de dos tipos: Bollos Maimones, que era los más comunes en nuestro pueblo, o  Roscas de Piñonate (éste tipo de rosca es más frecuente en los vecinos pueblos de la Ribera, donde es abundante la almendra).
 
   El día de la fiesta, por la tarde, el tamborilero tocaba un  pasacalles  para anunciar el festejo, y se dirigía  a las casas de las madrinas para recogerlas. Desde allí, éstas, acompañadas por sus  cuartilleras, familia e  invitados, se dirigían a la iglesia donde tenía lugar un oficio religioso, generalmente,  un rosario. Una vez finalizado  éste,  había una procesión con la imagen de la Virgen hasta la plaza donde era colocada  en una peana, los asistentes se colocaban formando un  corro, con la Virgen en un lugar preferencial, y entonces daba comienzo el ofertorio propiamente dicho.
   Las madrinas y cuartilleras, acompañadas por sus familias, iban acercándose, sucesivamente,  a la imagen de la Virgen y le ofrecían las roscas y los productos de las cuartillas; haciéndolo,  a continuación,  el resto de la gente que iba dejando dinero en una bandeja que, previamente, había sido  colocada delante de la imagen. Todo ello ocurría al son de la música del tamborilero, que no dejaba de  tocar durante todo el acto.
  Una vez acabado el ofertorio,  madrinas y cuartilleras se colocaban junto al cura, al lado de la Virgen, comenzando entonces  la subasta de las roscas.  Para ello, algún familiar o amigo de cada madrina cogía la rosca correspondiente  y  se paseaba con ella, dentro del corro de gente, subastándola.  
   Cada rosca era adjudicada a quien más alto pujara por ella, ocurriendo lo mismo con los productos de las cuartillas, que también eran subastados. Una vez finalizada la subasta,  el dinero recaudado era  entregado  a las madrinas y cuartilleras depositándolo, éstas, en la bandeja  de la Virgen.  
   Las roscas, casi siempre eran   adquiridas por familiares o amigos de las madrinas; dando lugar, la subasta, a muchas historias,  unas veces agradables y graciosas, y otras no tan agradables.
   El valor   que alcanzaba cada una de las roscas era bastante uniforme, sin que hubiese grandes diferencias entre ellas, pues la familia de cada madrina no consentía que “su rosca” tuviera menos valor que las demás y siempre había alguien próximo, pariente o amigo, que llegado el caso, si era necesario, adquiría la rosca; aunque a veces ocurrían piques entre la gente elevándose el precio más de lo habitual.
   En ocasiones, había novios por medio  y  competían la familia del novio, o el propio  novio, y la de la madrina,  para hacerse con la rosca; ello ocasionó  más de un disgusto  pues los noviazgos no siempre eran bien aceptados por los padres del chico/a.  
 
   Otras veces, alguno pujaba  “por deporte”, entrometiéndose en la subasta  sin intención de comprar la rosca; simplemente,  para que los demás subieran  el precio. Si tenía mala suerte y nadie superaba la cantidad que él había ofrecido, tenía que quedarse con ella a su pesar -en cierta ocasión, tras el ofertorio, alguna rosca fue revendida, a escondidas,  porque el adjudicatario de la misma no estaba sobrado de dinero, y prefirió  revenderla “a la baja”, perdiendo  la  diferencia, para no tener que afrontar el valor total de de la misma-.



  Al acabar la subasta,  el ritual terminaba con el baile de “El Cordón”. Este baile, que consiste en
Baile de El Cordón (1980)
entrelazar ocho cintas de distintos colores, alrededor de un palo, es ejecutado por ocho chicas. 
   Coged cintas compañeras / para empezar a tejer / con la ayuda de la Virgen /todas lo haremos muy bien.
   Con esta estrofa empieza  “El Cordón”, que era bailado  por madrinas y cuartilleras.  Cuando entre todas no sumaban ocho,  había que invitar a alguna otra chica para completar el grupo y poder realizar el baile.
  Al finalizar  la ceremonia pública -vamos a llamarla así-,  cada madrina hacía un convite en su casa, para los familiares  e invitados. 
     
   Esta festividad, hasta mediados del siglo XX, se mantuvo viva en casi todos los pueblos de la comarca  y todos los años  no faltaban chicas dispuestas a ser madrinas, para ofrecer sus roscas a la Virgen; en cambio, a partir de esa época,  la fiesta siguió una suerte dispar en cada lugar. 
 
   1.- Algunos pueblos la han mantenido hasta la actualidad, con toda su esencia, respetando la fecha original (en realidad realizan el festejo un fin de semana próximo al día de la Virgen correspondiente). Así ocurre en Saucelle, Cabeza del Caballo, Valderrodrigo, Valsalabroso y Guadramiro, Sardón de los Frailes ... que la celebran alrededor del 7 de octubre - Virgen del Rosario -  
 
   2.- En otros lugares  siguen manteniendo la fiesta,  pero  han cambiado la fecha para favorecer que los paisanos  que residen fuera del pueblo, y vuelven  a éste de vacaciones, puedan disfrutar del festejo.
   En algunos pueblos como Mieza, Fuenteliante,  Encinasola de los Comendadores, Villares de Yeltes,  Sanchón de la Ribera…, festejaban “Las Madrinas” en  octubre -  Virgen del Rosario- , y han trasladado la fiesta a septiembre, celebrándola un fin de semana próximo al día 8 -  Natividad de la Virgen-)
   En otros, en cambio, la festividad ha pasado a hacerse, generalmente, a lo largo del mes de agosto, como sucede en  Zarza de Pumareda, Cerralbo, Gema, Fuentes de Masueco,  Bermellar, Sobradillo…

   3.- Existe aún un tercer grupo de pueblos donde la Fiesta de las Madrinas siguió otros derroteros… los peores posibles,  ya que dejaron de celebrarla. Esto ha sucedido en lugares, como El Milano, Saldeana, Villasbuenas y Barruecopardo  (en estas cuatro localidades el  festejo tenía lugar en “la Virgen de septiembre” -el día 8 de este mes-). En El Milano, la última Fiesta de las Madrinas debió celebrarse  en  la  década de 1970; en Saldeana, este hecho ocurrió  unos años más tarde, en la década de 1980; en Villasbuenas, la fiesta sobrevivió aún durante bastantes años más, mientras que en Barrueco su desaparición fue muy anterior.    
   La última Fiesta de las Madrinas que se celebró en Barruecopardo tuvo lugar a finales de la década de 1940.  Ese año, dos madrinas ofrecieron sus roscas a la Virgen: Jacoba Delgado Álvarez  y  María Cruz Sánchez Alegría  -mi madre- acompañándolas, como cuartilleras, sus respectivas hermanas, María y Bernardina.
  
    La desaparición de esta fiesta, en Barrueco, considero que  no fue debida a una causa concreta,  sino que debieron concurrir varias  circunstancias.
   Pudo influir, de forma importante, el hecho de que hubiese una excesiva concentración de festejos, en el calendario, en un corto periodo de tiempo.  Hay que tener en cuenta que la fiesta se celebraba el 8 de septiembre,  a una semana vista de las fiestas  de  El Cristo.  
   A esto hay que sumar  el importante desembolso económico que, para la familia de cada madrina, suponía esta celebración, y   no  todo el mundo estaba en disposición de hacer grandes dispendios económicos. 

  Aún se me ocurre una tercera causa, quizá la más importante, que es la falta de motivación o justificación  para seguir celebrando la fiesta. Dicho de otra forma, no la veían útil (nuestros paisanos debieron entender que el acto de  hacer ofrendas a la Virgen,  para que las cosechas fueran abundantes, no ofrecía garantía alguna de que esto fuera a suceder así).

6 comentarios:

  1. Qué bien nos cuentas historias, cosas y costumbres de nuestras tierras. Y con qué cantidad de información, documentación y detalles.
    Me ha sorprendido saber que en Barrueco, Las Madrinas no se celebran desde hace años; así como que los cuartilleros son (eran) cuartilleras. A los de La Zarza esto nos choca un poquito y hace gracia.
    Esta entrada, por su importante información y documentación, la voy a enlazar en nuestra página en el apartado correspondiente: Las Madrinas

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    1. Pues sí, en Barrueco la Fiesta de las Madrinas no se celebra desde hace unos 70 años, así que solo la conozco por referencias. Donde sí la he visto es en los pueblos vecinos. En unos había cuartilleros, en otros cuartilleras y en otros, ni lo uno ni lo otro. un saludo.

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  2. Sumamente interesante,como bien señala Manolo. A mi ,zarceño, me sorprendió ver cuartilleras hace años,creo que en Valsalabroso. La Virgen del Rosarios es la abanderada de las Madrinas.Es cierto que hay pequeñas variantes en el tipo de ofrenda,en los frutos entregados,en algunos casos pintorescos,como el cura de mi pueblo cuando yo era pequeño no aceptaba otra cosa que no fuera grano,trigo de preferencia.Mi abuelo Angel que no era agricultor y no cosechaba cereales le queso pagar el eqiivalente en metálico pero el cura se negó " La Virgen no estaría de acuerdo con romper la tradición",argumentó. El cura tenia un poblado gallinero. Un saludo,José. Mi padre llevaba los mismos apellidos que tú, nada extraño,pues era primo,no sé en que grado, de tu padre,del que tengo un gran recuerdo y afecto,cariño que era reciproco. Félix Carreto.

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  4. Hola Felix. Me alegro que te resulta interesante el relato dedicado a esta fiesta. Aunque con Las Madrinas hay pequeñas variantes, dependiendo de cada lugar, la esencia de la fiesta es (o era) la misma en todos los lados. Mi padre sí que me habló alguna vez de los Carreto de La Zarza, y que éramos "algo parientes". Un saludo.

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